Es muy difìcil identificarlo. Se percibe como viveza…no es inteligencia, es conducta abusiva.
Por eso es fundamental trabajar en tu sentir, porque solo tu sentir te podrá guiar de la manera más correcta.
Entrenar la percepción de lo sutil
Frente a un “halo” de fascinación y confianza hay algo.
Algo que no se siente bien en el cuerpo. Que resulta contradictorio. Algo “que no debería ser así”.
Es una sensación mínima, que se obnubila con la fascinación y la confianza.
Frente a una profunda corazonada de que eres “mal pensada” y una clara falta de confianza en ti misma.
Trabajar en el cuerpo
Es lo que hay trabajar en una primera instancia.
Que habites tu cuerpo, que lo conozcas, que le tengas confianza, que te dejes guiar por tu sentir.
Allí se alojan las primeras señales de peligro, en tu cuerpo.
Por eso, siempre apuntamos a fortalecer este espacio, que luego se profundizará con lo racional.
El cuerpo es el receptor fundamental de lo que sucede.
La confianza afuera, desconfianza dentro…
Las conductas abusivas (en la mayoría de los casos) vienen de personajes a los que les tenemos confianza, personajes que deberían querernos y desear lo mejor para nosotros.
Por eso, es tan difícil darte cuenta de que este fenómeno está sucediendo.
Frente a un pálpito mínimo de incomodidad, que siempre debes escuchar.
Pero, por lo general, es mínimo, así que tenlo pesente.
Lamentablemente, muchas veces al tener historia de situaciones abusivas, nos cuesta mucho ver que es lo saludable.
Es más, los saludable muchas veces nos genera rechazo.
Una vez más la importancia de conectar con tu sentir.
Algunas constantes a tener en cuenta
La personalidad abusiva, por lo general, no es directa. A no ser que quiera lastimarte, con insultos, “bromitas”, allí si no anda con mucha vuelta.
Pero no es recíproca en general, no nos reímos juntos.
Nos reímos de alguien.
Los pedidos, las solicitudes, no son directas tampoco.
Hay una falta de honestidad en este sentido también.
Generan un efecto victimización para que reacciones y les des lo que necesitan.
Utilizando la culpa, la responsabilidad familiar, el temido lugar de mala persona.
La persona abusadora no reconoce los límites.
Si los marcas, serán una y otra vez ignorados.
Por lo que, muchas veces, se hace necesario el contacto cero.
Posibles sensaciones, emociones acciones que visualizas.
Puedes percibir tristeza, confusión, culpa exagerada.
La idealizas, o por el contrario la colocas en lugar de víctima, de pobre, vulnerable.
En ocasiones puedes visualizarla además como muy inteligente.
Puede aparecer una profunda sensación de responsabilidad hacia ella.
No sentirás que repara en sus conductas y esto puede sentirse como un gran vacío y tristeza.
Si algo te dolió o molestó, es porque estás sensible, tienes problemas, o tienes que ir a terapia.
No tienen necesidad de cambiar. No se benefician de la psicoterapia.
En general no va a psicoterapia y si lo hace, no verás un cambio real.
Será un “como sí”. Muchas veces, parte de la manipulación.
Esto no es enfermedad, hay que llamar las cosas como son.
Tiene que ver con la conformación de su personalidad.