Puede fortalecerte tomarte tiempo para responder, para tomar una decisión.
Entender, que tomarte un tiempo no es pasividad.
Tomarte un tiempo implica conectar con lo que sientes (en el cuerpo) con lo que está sucediendo.
El cuerpo como fuente inagotable de información.
Poder conectar con la certeza sentida, para poder luego responder.
Salir del modo apuro, urgencia y poder enfocar en las cosas que son realmente urgentes. Poder diferenciar.
Algunas cosas que pueden ayudar:
Dedicar tiempo en el día a lo que necesitas
Para eso primero tienes que volver a conectar con tu sentir. Darte cuenta que cosas te hacen bien, qué cosas no.
Te vas a dar cuenta que pequeñas acciones harán un cambio enorme en tu cuerpo y en la reacción que tendrá de aquí en más.
Muchas de las reacciones (dolor, agotamiento, sensación de no funcionar) son respuestas de tu cuerpo a su olvido.
Dale un lugar a tus necesidades hoy.
Estar dispuest@ a recorrer un camino de descubrimiento
No es fácil en muchos casos reconocer con qué disfrutas, con qué no. Y debes estar dispuest@ a probar. Clases, actividades, vínculos.
De eso se trata vivir, entre otras cosas.
Me refiero a que, quizá no encuentres de una vez la actividad de tu vida, la carrera de tu vida. Quizá lleve tiempo. Estar dispuest@ a disfrutar el proceso. Atravesar la incertidumbre.
Empezar a abrirte en espacios seguros
Quizá debas reaprender lo que implica un espacio seguro, o no, dependiendo de tu historia.
Observar atentamente que espacios te escuchan sin juzgar, te contienen, te cuidan y la presencia o no del ida y vuelta en los vínculos.
Para desde allí, comenzar a compartir (de a poquito) tu mundo.
Empezar a trabajar contigo mism@ el concepto de molestia.
Los vínculos seguros quieren acompañarte y nunca serás una molestia.
Es verdad que a veces se necesitan otros espacios paralelos, para que no se resientan los vínculos, como por ejemplo la psicoterapia.
Pero es sumamente importante para sentirte perteneciente, que empieces a abrir tu interior en espacios seguros.
Esto ayuda a que los vínculos crezcan y se afiancen.
Además, comenzarás a aprender verdaderamente que no estás sola.
Muchas veces, la sensación de soledad tiene que ver con que los vínculos que hemos establecido no son seguros. O no nos hemos abierto por miedo a molestar a l@s demás.
Trabajar los límites contigo mism@ y con l@s demás
Reconectar contigo mism@, con lo que necesitas, con lo que vales, termina generando el hermoso y profundo trabajo de límites.
Conocerte y entender que necesitas y qué no, hace que empieces a fortalecer la idea de que sí tienes elección.
Idea que muchas veces se daña cuando somos víctimas de trauma y/o estrés crónico.
Se limita algo que es valioso. Por lo cual, hay mucho trabajo para hacer a nivel de tu autoestima.
Los límites implican también autolimitación, poder decir no, poder respetar los límites que nos ponen los demás y poder darte cuenta que cosas son tuyas y que cosas no.
Fortalecer la verdadera presencia (espacio seguro dentro de ti)
Deje para el final este aspecto porque engloba a todos las demás.
Además, es el trabajo más complejo y hermoso a la vez, profundo y estable. Si lo trabajamos con continuidad.
La verdadera presencia, es encontrar ese lugar de seguridad dentro de nosotr@s.
Es la certeza “calmadora” de que todo se va a solucionar, que vamos a ser capaces de atravesar esta situación con la mayor entereza posible y vamos a aprender saliendo fortalecid@s.
Es poder encontrar la calma cuando estas pasando por situaciones dolorosas y poder tener la claridad también de pedir ayuda, si lo necesitas.
Es cuidarte con empatía y amor. Fortalecer la compasión.
Estas, son algunas acciones necesarias para fortalecer tu capacidad de amortiguar los desafíos que te toque atravesar, y poder aprender de ellos.
Seguramente, conoces algunas otras que no fueron nombradas aquí.
Y si no, te animo a que las encuentres, con paciencia.
