Una de las consecuencias más dolorosas de la cronicidad traumática es la sensación casi constante de estar indefensa frente a los acontecimientos.
Además y junto a esto, una sensación muy fuerte de imposibilidad de elegir.
Sentir que hagas lo que hagas, nada va a cambiar.
Una sensación crónica de destino. Desfavorable, sobre todo.
La desesperanza y la falta de control sobre la vida está a la orden del día.
¿Como superarlo?
Uno de los primeros pasos para volver a conectar con la posibilidad de cuidado, defensa y elección, es tomarte tiempo.
Tomarte tiempo, no solo para calmarte, sino para poder darte un lugar.
Por ello, este también resulta ser un trabajo de límites.
Para poder saber qué lugar tienes en determinada situación que estés atravesando, el tiempo resulta fundamental.
De esta forma, podrás llegar a una congruencia interna tal, que no te arrastren las situaciones a los automatismos a los que estás acostumbrada.
La otra persona claro que es importante, pero tu también lo eres.
Y en esta validación, está tu delimitación.
Protegerte de las personalidades abusivas.
Las personas abusivas por lo general, te plantearán las cuestiones sin darte tiempo.
Manifestando urgencia.
Y en esa urgencia, si no paras, si no sientes los “pies en el piso” te olvidas de ti.
Accediendo al “apuro” de la otra persona.
Entonces tendrás la difícil tarea de entender, que apurarte no es lo mejor.
Que deberás sentir y sentirte realmente segura de tu sentir, para poder responder.
Finalmente.
Poquito a poco, verás como vas empoderándote y entendiendo que tú también existes, que tú también tienes necesidades y urgencias.
Pero no por eso, atropellas los tiempos de los demás.
Recuerda conectar con tu cuerpo.
Siempre hay una sensación corporal que te avisa cuando tienes que tomarte tiempo, cuando alguien tiene intenciones de vulnerarte.
La debes entrenar, debes estar atenta, cotidianamente.
Recuerda que todo lo que sucede, tiene impacto en el cuerpo.
Solo necesitas estar atenta y darte tiempo.
