Cuando decimos que tod@s somos un@ (el respeto) no es una frase bonita nomás.
Es una realiad.
He visto repertirse el fenómeno de ver las consecuencias de mis actos como consecuencias que me influyen solo a mí. Y eso es una fantasía.
Todo, hasta lo más mínimo tiene una consecuencia en tu entorno.
En las personas que están a tu lado, en las que no.
Y esto también es una cuestión de límites.
Poder convivir sanamente
Porque, para poder vivir en comunidad hay límites que debo respetar o que no debo cruzar.
Como siempre digo, las personas que no han trabajado sus límites, que no han reconocido en ell@s mis@s la importancia de sus espacios, tienen (en general) una gran dificultad en entender los límites que los demás les marcan.
El ser humano (pese a necesitar los límites para cuidarse (y cuidar a l@s demás) no es algo que reciba con mucha alegría.
Pero la dificultad se exacerba cuando no respetamos nuestros espacios.
Porque no podemos ponernos en el lugar de otr@.
Un marco para relacionarnos sanamente
Cuando tu decides romper un compromiso de manera unilateral, sin que el otro participe, estás atravesando sus límites.
Lo que acordaron que era necesario para poder estar juntos, para vincularse.
Los límites ordenan las relaciones, la convivencia.
Permiten movernos en nuestro espacio y en el de la otra persona, de manera segura. Nos genera tranquilidad.
Estos marcos básicos, son necesarios para que las relaciones crezcan.
Porque se basan en el respeto, en tener en cuenta a otr@, en el amor.
Cuando una y otra vez los traspasamos, estamos convirtiendo al vínculo en un vínculo abusivo.
Se instala la desigualdad, la falta de ida y vuelta. Se estanca el intercambio.
Como consecuencia los vínculos mueren.
Porque se ataca la definición misma de vìnculo.
Finalmente
Claro que, trabajar los límites, no es un camino fácil.
Puede haber miedo, necesidad de poner afuera nuestra dificultad de marcar límites. Es parte del proceso.
De a poco, es necesario correrse de ese lugar para avanzar.
Cuando tu postergas resolver tus conflictos, terminas generando una cadena de postergación en los demás, en tu entorno.
L@s demás se terminan haciendo cargo, de tu dificultad de hacerte cargo.
Tod@s somos un@.
