Dolores corporales, nauseas, malestar general, tristeza y mucho más…¿cuando te encuentras con otras personas?
Un poco de historia…
Cuando me formaba para ser terapeuta somática, trabajábamos mucho con nosotr@s mism@s. Que es lo ideal cuando quieres acompañar procesos de otros. Primero pasarlos por tu cuerpo.
En ese momento necesitaba saber cuántos pacientes podía sostener diariamente para poder acompañar adecuadamente y la regla “mitad contigo mitad con el otro” fue un gran descubrimiento en la formación.
Si bien tu no tienes por qué ser terapeuta (o sí) pero hoy te recomiendo esta regla a ti. Para tu día a día para tus vínculos.
La importancia de contactar con tu sentir.
Las primeras señales de inseguridad, peligro, incomodidad, aparecen a nivel del cuerpo, como sensaciones de tensión incomodidad, malestar y luego esto es captado por la conciencia.
Pero primero es el cuerpo que lo siente.
Si no estas acostumbrad@ a observar esto es muy difícil que las señales lleguen en un primer momento y puedas accionar antes de que sea tarde.
Y que sea tarde, depende del peligro o no que tenga el entorno.
Quizá puedes evitar un dolor de cabeza un mareo, una contractura. Para no irnos a los extremos.
Señales de cansancio, estrés, tensión malestar en general.
Hay lugares que amb@s sabemos que están cargados.
Y no hablo de energías pesadas solamente.
Hay lugares, reuniones que son difíciles de tener y sobre todo en esos casos debes estar atenta a ti.
Aunque siempre, pero sobre todo en esos casos.
Las señales que te envía tu cuerpo son indicios para reaccionar.
Para limitar, para defenderte, para irte.
Si, para irte y limitar el encuentro.
Cuando terminas con un malestar “de la masita” es probable que te hayas fundido en el entorno y que hayas estado poco atenta a ti.
Qué es “mitad contigo, mitad con el otro”.
En cualquier encuentro es necesario estar presente.
Presente para la otra persona (prestar atención, entender, empatizar, etc.) pero también presente en ti.
Chequear tus estados. Darte cuenta de hasta cuando es suficiente. Si necesitas algo.
Estas mitad con la persona (o el entorno) y la mitad contigo, atenta a tus sentires.
Sugerencias
- Sentir los pies en el piso.
- Postura recta, caderas bien apoyadas (si estás sentada).
- Tomate un tiempo para ver si necesitas algo.
- Registra toda incomodidad, ya sea para acomodarte o para cuidarte.
- Delimita los tiempos de participación en lugares que sabes que te van a generar algún malestar.
- No des explicaciones si quieres irte. Puedes manifestar la necesidad de descanso si así lo sientes.
Estando un poco contigo y un poco con l@s demás, evitarás pegarte a las otras personas y dejar de estar atenta a ti.
Este también es un trabajo de límites.
Con el tiempo y la práctica verás como empiezas a cuidarte y a preservar tu bienestar.
Al estar atent@ vas a poder darte cuenta de si el malestar, la incomodidad tiene que ver contigo (algo que debes trabajar) o con l@s demás.
Y así, actuar en consecuencia.